Biografia
Salvador García
Profesor titular de Psicología Social y de las Organizaciones de la Universidad de Barcelona. Es doctor en Medicina por la Universidad Autónoma de Barcelona, especialista en Medicina Interna y Medicina de Empresa y diplomado en Formación y Desarrollo de Directivos por la Universidad de Harvard. Escritor, conferenciante y consultor internacional, es colaborador académico de ESADE y otras escuelas de negocio. El profesor Salvador García es coautor del libro La Dirección por Valores: el cambio más allá de la dirección por objetivos (1997), con prólogos de Pere Durán Farell y de Ceferí Soler, de Liderando con emoción (Editorial Griker, 2001) y de Management español: los mejores textos (Ariel, 2002). Conocimiento Salvador García define los valores como: reglas de juego, ejes o guías para la acción; principios que dan sentido a las instituciones y ordenan el caos y la incertidumbre; reglas que generan cohesión y eficiencia productiva cuando son compartidas. Para este experto, se ha pasado de la “dirección por instrucciones” (la más clásica) y la “dirección por objetivos” (desde los años 60) a la “dirección por valores”, que se basa en el compromiso, la participación y el liderazgo (los jefes como facilitadores). Estudios Doctor en Medicina por la Universidad Autónoma de Barcelona con tesis cum laude sobre estrés e incontrolabilidad, especilista en Medicina Interna-Psicosomática y en Medicina de Empresa. Diplimado en Formación y Desarrollo de Directivos por la Universidad de Harvard. La “dirección por valores” es “una herramienta de liderazgo postconvencional”. Mediante este modelo, Salvador García cree que otra empresa es posible, una empresa evolucionada y humanizada, en la que los beneficios no sean un fin sino la consecuencia de hacer bien las cosas con las personas, con los clientes y con la sociedad en su conjunto. García considera que la empresa desarrolla tres tipos de valores: económicos (eficiencia, orden), emocionales (creatividad, optimismo) y éticos (generosidad, honestidad). Hay, por tanto, una triple responsabilidad: económica (praxis), emocional (poiesis) y ética (ethos). “En demasiadas ocasiones los valores son sólo palabras, llegándose a confundir el cambio de valores con un cambio de lenguaje. Por el contrario, los valores se construyen dialogando e interactuando de forma participativa entre los distintos niveles de personas que integran la empresa”, nos advierte Salvador García. Si no se sigue ese camino, sólo se desarrollan adoctrinamientos. Salvador García cree que las empresas tienen cuerpo y el alma, y que el alma de la empresa son su visión, su misión y sus valores. En definitiva, una empresa dirigida por valores se caracteriza por el siguiente decálogo: 1) cuenta con un equilibrio de ejes económico, ético y emocional; 2) permite el burbujeo ascendente de ideas creativas; 3)los trabajadores pueden participar del accionariado y los beneficios; 4) es emocionalmente responsable y sostenible, fomentando el equilibrio de vida; 5) los beneficios no son un fin sino una consecuencia de lo bien hecho; 6) es inteligente y tecnológicamente respetuosa con el medio ambiente; 7) las mujeres tienen las mismas oportunidades que los hombres; 8) es cosmopolita, respetuosa con otras culturas y favorecedora de empleo digno; 9) es divertido ir a trabajar; 10) los empleados no son recursos sino fines en sí mismos.
El profesor Salvador García es coautor del libro La Dirección por Valores: el cambio más allá de la dirección por objetivos (1997), con prólogos de Pere Durán Farell y de Ceferí Soler, de Liderando con emoción (Editorial Griker, 2001) y de Management español: los mejores textos (Ariel, 2002).
Conocimiento Salvador García define los valores como: reglas de juego, ejes o guías para la acción; principios que dan sentido a las instituciones y ordenan el caos y la incertidumbre; reglas que generan cohesión y eficiencia productiva cuando son compartidas. Para este experto, se ha pasado de la “dirección por instrucciones” (la más clásica) y la “dirección por objetivos” (desde los años 60) a la “dirección por valores”, que se basa en el compromiso, la participación y el liderazgo (los jefes como facilitadores).
Estudios
Doctor en Medicina por la Universidad Autónoma de Barcelona con tesis cum laude sobre estrés e incontrolabilidad, especilista en Medicina Interna-Psicosomática y en Medicina de Empresa. Diplimado en Formación y Desarrollo de Directivos por la Universidad de Harvard.
La “dirección por valores” es “una herramienta de liderazgo postconvencional”. Mediante este modelo, Salvador García cree que otra empresa es posible, una empresa evolucionada y humanizada, en la que los beneficios no sean un fin sino la consecuencia de hacer bien las cosas con las personas, con los clientes y con la sociedad en su conjunto. García considera que la empresa desarrolla tres tipos de valores: económicos (eficiencia, orden), emocionales (creatividad, optimismo) y éticos (generosidad, honestidad).
Hay, por tanto, una triple responsabilidad: económica (praxis), emocional (poiesis) y ética (ethos). “En demasiadas ocasiones los valores son sólo palabras, llegándose a confundir el cambio de valores con un cambio de lenguaje. Por el contrario, los valores se construyen dialogando e interactuando de forma participativa entre los distintos niveles de personas que integran la empresa”, nos advierte Salvador García. Si no se sigue ese camino, sólo se desarrollan adoctrinamientos. Salvador García cree que las empresas tienen cuerpo y el alma, y que el alma de la empresa son su visión, su misión y sus valores. En definitiva, una empresa dirigida por valores se caracteriza por el siguiente decálogo:
1) cuenta con un equilibrio de ejes económico, ético y emocional; 2) permite el burbujeo ascendente de ideas creativas; 3)los trabajadores pueden participar del accionariado y los beneficios; 4) es emocionalmente responsable y sostenible, fomentando el equilibrio de vida; 5) los beneficios no son un fin sino una consecuencia de lo bien hecho; 6) es inteligente y tecnológicamente respetuosa con el medio ambiente; 7) las mujeres tienen las mismas oportunidades que los hombres; 8) es cosmopolita, respetuosa con otras culturas y favorecedora de empleo digno; 9) es divertido ir a trabajar; 10) los empleados no son recursos sino fines en sí mismos.